Església Parroquial de Sant Bartomeu
El templo parroquial de Sant Bartomeu, documentado ya en el siglo XIII, es el resultado de las sucesivas fases constructivas que han ido dejando su huella en el edificio, y que lo convierten en uno de los edificios más singulares de la isla, con elementos de diferentes estilos arquitectónicos: románico, gótico, barroco, neoclásico y modernista.
A principios del siglo XX, con el auge socioeconómico de la Vall, el rector Mn. Sebastià Maimó quiso reformar la fachada del templo, de estilo barroco, apostando por el estilo arquitectónico de moda, el modernismo. Se encargó el proyecto al arquitecto catalán Joan Rubió, discípulo de Antoni Gaudí.
Rubió diseñó una fachada neogótica, pero con un tratamiento claramente gaudiniano y, por tanto, de estilo modernista. Se organiza siguiendo un esquema simétrico definido por un atrio constituido por tres arcos ojivales con gablete y flanqueado por dos ángeles esculpidos y asentados sobre columnas, que da cobijo a la estatua de Sant Bartomeu, patrón de la ciudad. El arco central, de mayores dimensiones que los otros, permite el acceso al vestíbulo que dispone de tres puertas ojivales. De esta fachada destaca una gran roseta central flanqueada en el nivel inferior por dos ventanas que reiteran el diseño general de esta composición. El perfil de la fachada define un coronamiento escalonado, que en el paramento central viene acentuado por el recorrido de nueve aberturas destinadas inicialmente a acoger otras tantas esculturas, que no llegaron a instalarse. El sentido vertical que preside la composición del frontis se concluye con la presencia de dos pináculos extremos, de clara influencia gótica, situados a modo de remate sobre el paramento central.
Como continuación de este elemento, Rubió diseñó también un muro lateral, paralelo a la calle del Born, que da continuidad al estilo de la fachada. Este muro tiene un tratamiento de piedra similar y de él sobresalen columnas y una monumental reja de hierro, donde predominan las líneas curvas y decoraciones vegetales. En este conjunto destaca una gran cruz monumental de piedra, la cual originalmente tenía cuatro brazos, similar a las que Gaudí incorporó en sus edificaciones de La Pedrera, el Parque Güell o la Sagrada Familia.
En el interior del templo se conserva una talla de la Virgen del siglo XV, la cual según la tradición popular fue mutilada durante el ataque pirata que sufrió la localidad el 11 de mayo de 1561, y que se recuerda anualmente en una fiesta popular conocida como Es Firó, que reúne a varios miles de personas.






