Can Rebassa
Se trata de un edificio típicamente modernista en el que encontramos los llamados “nuevos materiales” de la época: ladrillo rojo, vidrio y hierro forjado. Estos materiales se hicieron especialmente populares por ser los empleados en la arquitectura industrial y en las fábricas.
El edificio se estructura en dos cuerpos laterales simétricos, con forma de torre y de estilo modernista, y un cuerpo central retranqueado de carácter regionalista. Entre ellos se dispone un espacio con la escalera de acceso y un pequeño patio cerrado por rejas.
Destaca especialmente el uso de ladrillos rojos colocados en distintas disposiciones, formando franjas ornamentales. El cuerpo central incorpora tres paneles rectangulares de cerámica que enriquecen y suavizan la decoración.
Los dos cuerpos laterales culminan en un porche cubierto con balaustrada corrida de marés, un alero de madera con artesonado de casetones y un tejado a tres aguas. El cuerpo central, en cambio, finaliza en una cornisa calada de marés decorada con relieves modernistas, que oculta una cubierta a dos aguas.
Delante de la entrada hay un pequeño patio que comunica con la Gran Via a través de una bellísima reja de hierro forjado, profusamente decorada con motivos geométricos, coronas de flores y follajes.
El uso del ladrillo rojo fue muy característico de la arquitectura modernista. En Sóller solo existen dos edificios que incorporaron este material como elemento decorativo principal: Can Rebassa y Can Bala.




