Can Nou
Este edificio, inicialmente, solo tenía salida al carrer de Vives, popularmente conocido como Carrer des Hordeviu, pero debido a las obras de cubrimiento del Torrent Major, la parte trasera de la casa y su pequeño huerto pasaron a convertirse en la fachada principal y en un hermoso jardín modernista. En aquel momento, su propietario optó por dotar a la vivienda de una nueva imagen, más acorde con el gusto de la época, como era el estilo modernista.
Así pues, comenzaron unas obras de reforma que transformaron por completo la fachada posterior, donde destaca la decoración con ladrillos rojos en los arcos de medio punto de las ventanas, que pueden recordar a los arcos de la sala hipóstila de la Mezquita de Córdoba, así como la abertura de la ventana superior de la torreta, que recuerda a un arco de herradura. También cabe destacar la galería central, con unas aberturas provistas de persianas con cantos mixtilíneos.
Todo este conjunto de detalles nos recuerda que el modernismo viajaba con frecuencia a épocas y culturas pasadas; en este caso, a la herencia árabe tan presente en el sur de la Península Ibérica.
No podemos dejar de lado la reja que cierra todo el jardín, que parece una continuación de la que comienza en la apotecaria de Can Torrens, pero que culmina en unas puertas de hierro forjado coronadas por una esfera floral, obra del maestro herrero Manuel Carrascosa.
Si dirigimos la vista al jardín, siempre muy bien cuidado y florido, podremos hacernos una buena idea de cómo era un jardín a principios del siglo XX, ya que los parterres que delimitan los macizos de flores todavía están realizados con pequeñas tejas colocadas linealmente que enmarcan las plantas.




