Sa Bleda
Encontramos en este caso una casa señorial exenta de tres plantas, situada sobre un zócalo que la eleva sobre el nivel de la calle. Una vez más, encontramos los sillares de piedra como protagonistas de la decoración de la fachada. Su alternancia en el acabado, ya sea liso o rugoso, crea un efecto decorativo de bandas horizontales en el piso inferior del edificio.
Como ocurre en muchos de los edificios de esta época, también encontramos tres aberturas por planta, ricamente decoradas con molduras y guirnaldas. Aun así, donde se aprecia un mayor trabajo artesanal es en los hierros forjados del balcón central, pero sobre todo en la reja que cierra el recinto frontal de la finca. Cabe destacar también la puerta de entrada, enmarcada por dos pilastras de piedra viva. En conjunto, la decoración es muy floral, en relación con la decoración modernista propia de la época.
En el pequeño jardín delante de la entrada principal todavía encontramos una araucaria, popularmente conocida como “árbol de pisos”. Este tipo de vegetación no es típica del Mediterráneo, sino de Sudamérica. Era costumbre plantar una en el jardín de aquellos que habían ido a hacer “las Américas”, sobre todo si habían hecho fortuna. Como es un árbol que vive muchos años, todavía podemos contemplar un buen número de ejemplares hoy en día. No obstante, esta familia en cuestión no fue a Centroamérica, sino a Francia, por lo que suponemos que debió de ser un souvenir de algún pariente cercano.





