Can Pruna
Vivienda compuesta de planta baja y dos pisos de estilo claramente modernista. Destaca la fachada hecha de piedra a base de sillares almohadillados donde sobresale el balcón de la planta noble construido en hierro forjado con líneas onduladas y decorado con motivos florales. El resto de la fachada es sobrio. Sobresale el trabajo en madera de la puerta principal y la vidriera interior. Como en muchos otros ejemplos de construcciones modernistas en Sóller, su propietario había emigrado a Francia y de allí adoptó el estilo del momento. Vivió primero en esta casa el notario Jaume Domenge y su familia, y en 1926 Jaume Homar la vendió a Bartomeu Pastor.
Muchos de los emigrantes sollerics se establecieron en pequeños comercios de comestibles. Con nombres tan sugerentes como “Les jardins de l’Espagne” o “Fruits et primeurs de l’Espagne” que evocan el exotismo del territorio nacional. ¿Nos recuerdan a algún comercio de la actualidad?




