Can Baltasar I
A pesar de tratarse de una vivienda estrecha, con una fachada de apenas cuatro metros de ancho, presenta una notable decoración modernista concentrada en todas las aberturas del edificio, así como en las fajas y dinteles.
Destaca, por un lado, la decoración cerámica con motivos geométricos, característica del modernismo popular que se difundió en Mallorca a comienzos del siglo XX. Por otro, sobresale el trabajo de la piedra, donde motivos florales, vegetales y geométricos ornamentan los dinteles y los pilares de la planta baja y del primer piso.
La puerta principal llama la atención por su remate de hierro forjado, que armoniza con la barandilla, también de forja, de la ventana de la planta baja. En el centro de la fachada se conserva el escudo de la familia Romero.
La vivienda perteneció posteriormente a la familia de Baltasar Marquès, propietaria también de la casa contigua. Tras el fallecimiento de su hijo Josep Marquès, el inmueble pasó a su hermano Ramon y, en 1917, a la hija de este, Antònia Maria Marquès. Quince años después fue vendido.
La zona donde se encuentra este edificio era conocida como Els Trasts (Sol, la Palma), porque originalmente estaba formada por solares de dimensiones muy similares. Fue la primera zona urbanizada de Sóller y, antes de su desarrollo urbano, predominaban los cultivos de viñedo.




