Banc de Sóller
Se trata de un edificio puramente modernista, un estilo que se refleja en la proliferación de la línea curva, la utilización de materiales artesanales, el repertorio decorativo geométrico y naturalista, y el juego de formas en la disposición de los diferentes elementos que conforman la fachada. Fue promovido por la entidad financiera Banc de Sóller, para establecer allí su sede. Se encargó el diseño al arquitecto catalán Joan Rubió, discípulo de Antoni Gaudí.
Rubió diseñó una fachada construida con piedra caliza de Sóller de color gris, similar a la de la vecina iglesia, y tratada de forma irregular. En cuanto a su configuración, destaca tanto la solución de las ventanas de la planta baja, con arco de medio punto las de mayor tamaño, y el portal de acceso al banco, cerradas con rejas de hierro forjado de formas curvilíneas, siendo la más espectacular la que cierra el portal de acceso al banco, así como la de la esquina de la planta principal.
En el primer piso del edificio, en la esquina, destaca el balcón sostenido con peana doble semicircular, rematado con un alféizar de piedra dividido por una columna exenta, todo rematado por una cabeza de león que sostiene el escudo de Sóller y una estela con el nombre del banco, todo esculpido por Miquel Arcas. También presenta ventanas de diversas dimensiones, formas caprichosas y distribución desigual en las tres plantas: unas con tendencia a la verticalidad y arcos de medio punto o de dintel curvado y otras más pequeñas y cuadradas; pero todas con las dovelas salientes en relación al plano del muro.
La cubierta original, que fue sustituida por la actual en 1956, presentaba dos torres simétricas cubiertas por tejas esmaltadas de colores.
En el proyecto inicial, las letras esculpidas en piedra “Banco de Sóller”, del balcón, debían estar cubiertas de “pan de oro”. Pero debido a la adhesión del material se desestimó la idea.








